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Ventoso abandonó, en el fiasco español en el Mundial de Doha

Publicado el 17 de octubre de 2016

Se ha producido el ataque donde nos esperábamos, y aunque estábamos sobre aviso, al final no hemos podido entrar ninguno”.

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Como era de esperar, el Mundial de Doha se ha decidido al sprint, pero solamente con una veintena de corredores por culpa del viento y los abanicos y en el que el eslovaco Peter Sagan revalidaba el arco iris tras doblegar a los especialistas puros, relegando a Marc Cavendish a la plata y a Tom Boonen al bronce. Michael Mathews y Giacomo Nizzolo se tenían que conformar con la cuarta y quinta plaza, en un desenlace en el que las dos selecciones más fuertes, Bélgica e Italia, tenían que rendirse a la evidencia de la potencia final del mejor ciclista del mundo, bicampeón del mundo y que culmina un año mágico con Mundial, Europeo y número 1 UCI.

Imanol Erviti, en el puesto 33, era el único español en terminar, en un segundo pelotón a 5:26 del grupo que se jugaría las medallas, ya que el resto de los corredores eran puestos fuera de carrera en determinados momentos, hasta en las vueltas finales a ‘La Perla’ cuando estaba claro que las medallas estarían en el primer grupo.

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Tras la típica escapada tempranera -Brayan Ramirez (Colombia), Anas Ait el Abdia (Marruecos), Sergiy Lagkuti (Ucrania), Ryan Roth (Canadá), Natnael Berhane (Eritrea), Nick Dougall (Sudáfrica) y René Corella (México)- que llegó a tener once minutos, la carrera reventaba cuando apenas se llevaban 80 kilómetros, al cambiar de dirección la carretera y montar los belgas un abanico aprovechando el intenso viento que acompañó la mañana.

La carrera se reventaba en cinco grupos: Por delante, 29 unidades, con Boonen, Greg Van Avermaet y cuatro compañeros, Elia Viviani (Italia) y Nizolo y otros dos coequipiers, Niki Terpstra (Países Bajos), Cavendish (Gran Bretaña), Sagan (Eslovaquia), Matthews (Australia), Edvald Boasson-Hagen y Alexander Kristoff (Noruega) entre otros… y ningún español. Erviti era el único que aguantaba en el segundo, donde iban los alemanes Andre Greipel, John Degenkolb y Marcel Kittel y el francés Nacer Bouhanni, que llegaron a estar entre 30”, aunque la diferencia volvía a irse a 50 segundos cuando en el km. 113 eran neutralizados los aventureros del día, y se mantenía estabilizada en torno al minuto hasta la llegada a La Perla. La carrera se terminaba prácticamente para los españoles.

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“No podemos poner ni una pega, ni disculpa que valga. Si los corredores no han estado adelante es simplemente porque no han podido, porque los que estaban adelante son mejores. Es algo que no nos gusta reconocer pero es así. Sabíamos que cuando se girase a la derecha se iba a cortar. No hemos podido estar en el primer grupo, pero tampoco en el segundo, salvo Erviti. Quizá si hubiera entrado alguno más y los alemanes hubieran metido a Toni Martin, podríamos haber cazado y la carrera hubiera sido otra. Pero la historia es la que ha sido. No podemos echar la culpa a los alemanes ni poner ninguna disculpa”, se expresaban claramente el seleccionador Javier Mínguez.

En el primer paso por meta, 1:11 entre los de cabeza y el grupo de Erviti, de casi una treintena de ciclistas también. El tercer paquete, con Fran Ventoso, David De la Cruz, Luis Angel Maté, Omar Fraile y Carlos Barbero pasaba a 3:42, con la suerte ya echada pare ellos, mientras que el cuarto, ya a doce de la cabeza, era detenido en meta, lo que significaba el final de carrera para Juanjo Lobato, Diego Rubio y Jonathan Castroviejo.

Omar Fraile y Fran Ventoso, en el tercer grupo.

Omar Fraile y Fran Ventoso, en el tercer grupo.

Las opciones de neutralización de los escapados comenzaron a oscurecerse según pasaban los kilómetros y ya en el segundo giro en el circuito cedían 1:50 sobre el paquete delantero, que se había quedado ya en 26 ciclistas, con Bélgica e Italia como selecciones dominantes, mientras que atrás Alemania no llegaba a tomar la responsabilidad que le correspondería teniendo en cuenta la situación de carrera, aunque los abandonos de Degenkolb, deshidratado, y Greipel, suponemos que desmotivado, justificarían a posteriori su inacción. A falta de tres giros también eran parados los otros cinco españoles, quedando Erviti como único ciclista nacional en la prueba.

Por delante, Bélgica no pudo, supo o quiso tensar la carrera con su mayoría para poner nervioso a Sagan y el eslovaco llegó en carroza de plata hasta los metros finales, una vez que el neerlandés Tom Leezer lo intentó a la desesperada en los últimos kilómetros, sin éxito.

Del resto de los españoles, destacar a Barbero que estuvo en el segundo abanico, junto a Erviti, “pero hubo un enganchón, nos quedamos unos metros por detrás y ya perdimos contacto. Estaba claro que con la tensión que había era muy complicado para nosotros meternos en el de delante, pero el segundo podríamos haber aguantado. Luego se ha volado, y ha sido ya imposible”. Lobato, en cambio, no busca excusas. “Cuando se ha liado todo, iba entre los cuarenta primeros, pero se ha enfilado, y he pasado del primer grupo al último, no me respondían las piernas”. Por su parte, De la Cruz se mostraba “decepcionado, porque toda la semana he ido bien y hoy no he tenido mi día”, mientras que Ventoso reconocía que “se ha producido el ataque donde nos esperábamos, y aunque estábamos sobre aviso, al final no hemos podido entrar ninguno”.

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