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La leyenda negra del Real Madrid y el franquismo

Publicado el 21 de octubre de 2010

En los primeros 14 años del “régimen” los madridistas no ganaron la liga.


Por Oscar Gutiérrez.


Tildado como “equipo del régimen”, fue instrumento de una estrategia política opositora al centralismo y al franquismo

Leímos recientemente, en contrameta.com, un artículo de opinión de E.Galeano, escritor de cabecera de Jorge Valdano, reavivando la hoguera en la que se desbarataban interesadamente y se falseaban los méritos de unos deportistas que, durante algo más de una década (temporadas 53/54 a 65/66) fueron estrellas del futbol mundial.

Ruego la reproducción de mi artículo sobre este tema, apoyado en datos, que escribí en 1991 y que sigue vigente.

No me movió ninguna actitud de enjuiciamiento político en aquella situación. Ni siquiera una inclinación hacia el Real Madrid. Traté y trato, inútilmente por lo que se ve, de desenmascarar opiniones o insinuaciones, por móviles ajenos al deporte, con datos y… ustedes opinen:

Suspendidas durante la contienda civil española las competiciones futbolísticas, éstas se reanudaron en la temporada 1939/40. La Copa, que se denominó en su inicio de la Coronación, después Copa del Rey y con la República Copa de España, se titularía ahora Copa de S. E. el Generalísimo.

El campeonato liguero va a comenzar con un problema burocrático: las clasificaciones de 1936 (con el Racing en cuarta posición), significaban el descenso del Atlético de Madrid y Osasuna, pero la renuncia del Oviedo como consecuencia de los bombardeos del Buenavista dejaban una plaza vacante. El Atlético de Madrid se había fusionado con el Aviación Nacional, formación surgida en plena guerra, pasando a llamarse Atlético Aviación. Los navarros alegaban que los madrileños habían perdido sus derechos y reclamaban la permanencia en la División de Honor. Se dirimió la polémica en el terreno de juego y fue el Atlético Aviación el vencedor, así como de los dos primeros campeonatos de liga (39/40 y 40/41), con Tabales, Mesa, Gabilondo, sin dudar por ello de los méritos de su potencial, reforzado con los cántabros Alfonso Aparicio y Germán.

En los años siguientes, los títulos se los repartieron Valencia, At. Bilbao, Barcelona y Sevilla, alternándose en el podio. ¿Influyeron los numerosos ministros vascos y catalanes en los repetidos trofeos conquistados por vizcaínos y barceloneses?. No, por favor. Influyeron dos sensacionales formaciones, con dos históricas delanteras.

La primera Copa tuvo una participación singular. En la zona republicana apenas se habían prodigado las competiciones, siendo la zona llamada “nacional” donde, meses atrás, se reorganizaron extra-federativamente algunos equipos. Solamente se consiguió el concurso de trece conjuntos, entre los que no estaba el Real Madrid y sí figuraban dos clubes cántabros, el Racing y la Unión Montañesa.

El Sevilla de la delantera “stuka” (nombre de unos temibles aviones de combate alemanes) formada por López, Pepillo, Campanal, Raimundo y Berrocal, ganó el primer trofeo copero.

delanteramadrid

Hasta la llegada de Di Stéfano

El Real Madrid, desarbolado por los caídos en la guerra, por el abandono de la práctica futbolística, o el paso de los años para otros (Zamora, Ciríaco, Luis Regueiro, Samitier…) conoció la más larga y triste travesía. Solamente dos Copas pudo llevarse al ilustre salón de trofeos de la entidad (años 46 y 47, con Bañón, Ipina, Clemente, Pruden, Molowny…) el conjunto madridista, que en la era republicana había conseguido dos títulos de Liga y dos de Copa (con Zamora, Ciríaco, Quincoces), con el régimen franquista no llegó a proclamarse campeón del torneo de la regularidad hasta catorce años después, hasta la llegada de uno de los futbolistas más destacados en la historia de este deporte: Alfredo Di Stéfano.

Fue en la temporada 53/54. Con Di Stéfano, los Molowny, Muñoz, Zárraga, Navarro, Olsen y las paulatinas incorporaciones de Gento, Marquitos, Héctor Rial, Puskas, Mateos, Kopa, Santamaría, Miera, Pachín, el Real Madrid iniciaría un periodo de esplendor, la gesta con carácter de epopeya deportiva, a la que contados clubes en el mundo se han aproximado. Y esta gesta la reafirma en una Europa que había cerrado las puertas a nuestro país. Solamente el Vaticano firmaba con España un Concordato (espero que no se le ocurra a ningún malpensado sospechar que las Copas de Europa conseguidas por el R.Madrid fueron favorecidas por una intercesión divina).

Hasta entonces y reestructurados los equipos con el paso del tiempo, tres de ellos dominan las competiciones: El At.de Bilbao, Barcelona y At.de Madrid, con unas formaciones excepcionales: Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza por el equipo vasco; Ramallets, Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón, y antes Velasco, los Gonzalvo y Curta, en el Barcelona; Domingo, Aparicio, Silva, Juncosa, Ben Barek, Carlsson, Escudero, en el At. de Madrid, acapararon todas las competiciones en los 40/50.

El At.de Madrid, en cuya directiva figuraron militares de alta graduación, vinculados estrechamente al régimen, había recuperado su antiguo nombre a finales de los años 40, época en la que el Real Madrid estuvo abocado al descenso a Segunda División.

di stefano

La fábula del equipo… “franquicia”

Durante doce temporadas el equipo de Chamartín soportó la humillación deportiva de la derrota, hasta la llegada de los extraordinarios jugadores que hemos relacionado. Sin embargo, la más truculenta leyenda negra del deporte, la más asombrosa intoxicación útil, imponiéndose a la realidad de los datos y la lógica, pretendió empañar durante años una brillante ejecutoria cimentada en el terreno de juego.

Ese tráfico de rumores, en el que el Real Madrid fue el instrumento de una estrategia política opositora al régimen y al centralismo, excitando a los adversarios deportivos (el deporte no ha podido evitar, en ningún país y en cualquier sistema de gobierno u oposición, las exigencias y las influencias políticas) no se quedó en el vuelo raso de las tertulias de taberna, los lunes de oficina, los corrillos o argumentos exculpadores de los partidistas o dirigentes de otros clubes.

Sostenida y no enmendada, la leyenda negra que subtituló al Real Madrid como el equipo del régimen, tuvo cátedra en las aulas de la Universidad Menéndez Pelayo. En tal foro (asistí al curso con el seleccionador nacional y jugador madridista, el cántabro Vicente Miera) se insistió en el epíteto de equipo protegido y apoyado por el franquismo y acusado de corruptela burocrática. Alfredo Di Stéfano, invitado al curso, aclaró suficientemente la polémica en torno a su fichaje y definitivo pase al Real Madrid.

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Política y deporte

A pesar de que muchos dirigentes han intentado presentar al deporte con un carácter apolítico, no han evitado su influencia. El deporte tiene, o ha tenido sus ministerios y se le asignan fondos en los presupuestos oficiales. Es, pues, dependiente.

Es un fenómeno social de dimensión universal y convergen en él los medios de comunicación. Los ciudadanos rinden culto a los dioses del estadio y los políticos no desaprovechan la oportunidad fundiéndose en el abrazo con el campeón para compartir el canto épico del pueblo. Aunque, debemos reconocerlo, el político tiene una legítima representatividad y expresa la cortesía y el reconocimiento de los ciudadanos en el saludo al héroe.

El deporte crea una atmósfera de fervor nacionalista y orgullo patriótico, de enfrentamientos, espontáneos o maquinados por los gobernantes o sus opositores políticos.

El deporte y los deportistas han sido utilizados como arma diplomática, como identificación o justificación de una gestión, una ideología o un sistema. En todos los bloques o potencias y en todos los regímenes. La suma de medallas conseguidas tiene otra lectura más allá de la estrictamente deportiva.

El fervor nacional se ha visto reflejado en una narrativa épica. En la Italia de Mussolini, durante la celebración de la Copa del Mundo de Fútbol, en 1934, “en la que la España republicana se enfrentó a la Italia fascista”, se hizo del acontecimiento una manifestación de la potencia del sistema para reforzar la imagen de marca dentro y fuera de Italia. De la prensa de la época es esta frase:”El espíritu y el músculo, impulsados por la disciplina fascista, complementaron la victoria” (“La Nazione”). Y la política planeó sobre el estadio de Berlín en la Olimpiada…hitleriana. Y en los boicots a las de Moscú y Montreal. Con toda la hipocresía y la doble moral.

Y estuvo en el encuentro Yugoslavia-URSS de 1952, con el transfondo de la venganza del sometido pueblo yugoslavo, reflejada en la película de Kusturica “Papá está en viaje de negocios”, con la emocionante secuencia de los habitantes del pueblo escuchando por los altavoces los nombres de los jugadores que habían doblegado, deportivamente, a la Unión Soviética. Y la política estuvo en la final de Alemania-Hungría, con el triunfo germano, primera reafirmación tras el desastre de la segunda guerra mundial, y que otro cineasta, Fasbinder, refleja brevemente, en “El matrimonio de María Braun”.

black-power

Y estuvo en la actitud de los atletas americanos negros en la Olimpiada de México, y el terrorismo palestino de la matanza de Munich. Y en la Argentina de Videla, que pudo aprovechar el evento mundial para el reconocimiento internacional y sumar el gesto de la oposición al desestimar el boicot. Ha sido arma diplomática en la marginación de Sudáfrica durante años. Y ha sido cuestión de imagen la persistente aparición de Fidel Castro en el protocolo de vencedores en los Juegos Panamericanos.

Sociólogos de izquierda de esa época estudiaron en profundidad el fenómeno del deporte y lo  consideraron críticamente, “como factor anulador de las rebeldías personales, como factor integrador de los sistemas capitalistas por medio de la desviación deportiva”. En la España franquista corría la especie de que el aparato utilizaba el fútbol, en determinadas fechas, para desviar otros problemas o acciones. Sin embargo, en ninguna época como la actual, se ha conocido un despliegue de medios, y tal inversión de mensajes futbolísticos o deportivos en general.

Con cualquier color o bandera

Es indudable que, como todos los gobiernos y gobernantes, el franquismo aprovechara los éxitos del Real Madrid para que la corriente de admiración e imagen del equipo blanco abriera una vía entre la España aislada y Europa.

Sin pretenderlo políticamente, el Real Madrid fue el más eficiente y respetado embajador del Estado y no pudo soslayar la influencia de la política. Es indudable que el historial del club, su carisma, ha podido influir con sus argumentos o ponencias, en decisiones corporativas y en los entresijos de los despachos.

Pero hoy no se sostiene, por la aportación de datos, por la reflexión desapasionada y el paso del tiempo, la invectiva contra el Real Madrid. Ni aquel Jefe de Estado, ni el aparato de su régimen, influyeron en la gesta y en la historia del equipo. El persistir en aquella campaña, que tuvo otra intención y que sonaba bien a los partidistas de sus adversarios de juego, sólo puede hoy entenderse como una puya intrascendente y trasnochada.

El persistir en esa envilecida acusación es un desprecio, un insulto a los altos valores deportivos: talento, tenacidad, ambición, espíritu de equipo y la novedosa estrategia de aquel elenco. Persistir en que la ilustre relación de ases precisara de agentes extradeportivos o de “ukases” políticos es negar la esencia y potencia del fútbol.

Sería una absurda actitud insistir en que fue “el equipo del régimen”, cuando el Real Madrid ha repetido sus campañas con todos los gobiernos, colores y banderas.

Con Franco estuvo a punto de descender a Segunda y durante catorce años no ganó el campeonato de liga.

7 Comentarios en esta noticia

  1. Antonio.F.M. Says:

    Fue lo peor de la historia de España.

    Una guerra civil y una dictadura que significó una etapa oscura y gris de hambre y penalidades.

    El fútbol no fue una excepción.El fútbol como imagen internacional de España se convirtió en la cara alegre de la dictadura.Coincido contigo y también discrepo en otras cosas.

    Prefiero dar un poco de tiempo y desarrollar todo esto en un artículo.

    Lo prepararé próximamente.

    Un saludo.

  2. Antonio.F.M. Says:

    El desfile a paso ligero de los triunfos del R.Madrid en Europa llevaron a convertir a este equipo como embajador de España en el mundo.

    Ante la pésima imagen del régimen en el exterior; el R.Madrid se convirtió en el embajador de buena voluntad de un país aislado, subdesarrollado y carente de libertades.

    Le pasó a otros países igual, un ejemplo similar es Yugoslavia; con el tirano: Tito. Donde lo éxitos deportivos daban prestigio al país. Otro caso parecido es Rumanía.

    No comparto la imagen de “leyenda negra” que intentas trasladar, puesto que fue muy real. El R.Madrid fue algo más que un club de fútbol durante la dictadura pero afortunadamente, el relevo generacional de su Presidente; coincidiendo con la muerte del Dictador, cambió esa herencia. Una imagen que se trasladó a la habitual relación del poder empresarial, coincidiendo con la mayoría de los clubes y que llega hasta nuestros días. Siempre se ha dicho que ser Presidente del R. Madrid se equiparaba a la figura de Ministro, de una manera popular; claro.

    Has tocado un tema que genera muchas reacciones. Hablas de ejemplos Olímpicos o de Mundiales. Todo lo que tiene que ver con el deporte de épocas pasadas tiene un trasfondo político. Desde la guerra fría y los boicots a las Olimpiadas, a la legitimación de la sanguinaria y llena de desaparecidos; que significó la dictadura de Videla, a la que aludes.

    Forma parte de la historia, guste o no. Todo el fútbol español y lo que es peor, la sociedad; estaba plegada a los designios del Dictador. Solo tras su muerte pudo llegar la libertad y la democracia.

    He querido desarrollar una opinión en este artículo.(Como adelanté en mi anterior comentario).

    Básicamente coincidimos en lo fundamental: El R.Madrid, actual, no tiene nada que ver con la época de la dictadura y sus logros y fracasos no dependen de la política y de quién mande en el gobierno.

    Un saludo.

  3. Javi González Says:

    Oscar, agradezco que me hayas recomendado la lectura. La verdad, soy uno de los ¿millones? que mordió el anzuelo. Tu análisis es demoledor para con los prejuicios. Demuestra, una vez más, que en tiempos convulsos la primera baja es la verdad. Nunca me había parado a analizar los resultados que aportas. Siempre me escoré más por aquello de “cuando el río suena, agua lleva”. Agradezco tu valentía nadando contracorriente en un asunto que, como todos los tópicos que son puestos en solfa, genera apasionadas controversias, y criticas bastante aceradas (sólo basta con mirar hacia arriba). Enhorabuena por una crónica que nos permite viajar al corazón de un profundo desatino. Un abrazo de un txuri urdin que, de crío, cantaba aquello de “(…) el equipo del Gobierno la vergüenza del país”. ¡Qué malas son las consignas dictadas por la irracionalidad.

  4. lasagalarreta Says:

    Creo que no has entendido nada antonio. El artículo no habla de política, ni de la falta de libertades ni de esas cosas. me explico. el artículo del madrid quiere decirte que el madrid no ganó sus titulo por franco y muchio menos en europa, sino porque tenia a di stefano y una plantilla excepcional. de eso trata el articulo. vuelve a leerlo porque no has entendido nada. ahora si quieres drle vueltas a la politica ayá tu, pero esto va de otra cosa

  5. Antonio.F.M. Says:

    Comprendo lo que dices. Solo no comparto el término:”Leyenda negra”.

    Durante los 40 años de dictadura hubo muchas etapas. Los datos no siempre reflejan la realidad porque todo es mucho más complejo. Solo me refiero a eso.

    Por supuesto, es un tema que genera muchas controversias. Escribiendo un comentario, en vez de hablarlo; como lo hacemos habitualmente: Todo queda más serio y duro. No es esa mi intención. Mi opinión la transmito desde el mayor de los respetos.

    Es un buen artículo, muy bien construido pero en el que no comparto alguna cosa.

  6. mar Says:

    No te crees ni tu las mentiras q acabas de contar.
    Franco acunó al Madrid a partir del año 60, así q todas los datos q aportas anteriores no sirven de nada.
    Mirad el video: “fútbol y fascismo, parte 2”, que eso si que son datos objetivos y quedo muy claro el tema.
    A partir de ahí el Real Madrid consiguió sus títulos, más claro el agua y el que no quiere verlo es porque le ciega el fanatismo.
    Todo fue un tema político y el Madrid no pudo hacer nada, pero negar que su historia está marcada por Franco es negar la evidencia y la gran mayoría de títulos son de esa época y los años posteriores porque la influencia franquista no acaba el día que se muere, señores.
    Di Stéfano fue robado al Barça por intervención política y lo que diga el propio Di Stéfano no sirve de nada porque él no estaba en el hotel de Zaragoza donde secuestraron y amenazaron el entonces Presidente del Barça.
    Si quereis datos yo puedo daros todos los que querais y con fuentes objetivas y no las bobadas que se han dicho aquí.

  7. DI STEFANO Says:

    EN YOUTUBE ESTA DI STEFANO DICIENDO, YO NO PODIA ELEGIR

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