Categorizados | Balonmano, Destacados

Tags |

HELVETIA ANAITASUNA 28 – DS BLENDIO SINFÍN 27

Publicado el 11 de mayo de 2019

El conjunto cántabro vuelve a caer a domicilio y no logra romper la mala racha de resultados.

 

HELVETIA ANAITASUNA: Salazar (p), Bols (p), Gastón (1), Bazán (2), Méndez (4), Etxeberría (1), Meoki (3), Krsmancic (3), Pujol, Chocarro (3), Barricart (), Ceretta (3), Goñi (1), Aguirrezabalaga (1), Ugarte (3), Nantes (4).

DS BLENDIO SINFÍN: Samuel (p), Salvarrey (p), Diego, Rubio, Valverde, Pla (6), Torriko (5), Postigo (2), Lastra, Luis Pla, Solá (2), Basualdo, Lon (4), Valles (3), Dimitrievski (5).

 

Parciales:

2-2, 5-3, 7-5, 8-7, 11-10, 14-11 (descanso).

17-14, 20-17, 22-20, 24-22, 26-24, 28-27 (final).

Árbitros: Rodríguez Estévez y Rosendo López. Excluyeron a Dimitrievski, Luis Pla y Basualdo por el DS Blendio Sinfín, y a Bazán por el Helvetia Anaitasuna.

Incidencias: Partido de la vigésima octava jornada de la Liga ASOBAL, celebrado en el Pabellón Anaitasuna ante unos 1.000 espectadores.

 

Ander Torriko. Foto: Óscar Aznar.

 

El DS Blendio Sinfín firma una nueva derrota por la mínima, ante el Helvetia Anaitasuna por 28-27. El conjunto cántabro vuelve a caer a domicilio, en un encuentro en el que mereció algo más de premio tras luchar hasta el último minuto en La Catedral, pero en el que se topó con un Bols que echó el cierre de su portería y terminó con las esperanzas visitantes.

Sin tiempo que perder ya desde el arranque, Dimitrievski abrió la lata con apenas 30 segundos de juego disputados. Ambos equipos desplegaron un elevado e intenso ritmo de juego, con una ligera ventaja de los del Sinfín en los primeros minutos del encuentro. Sin embargo, conforme pasaron los segundos, las tornas se cambiaron y los del Anaitasuna tomaron el control aprovechando que los santanderinos no terminaban de ajustar la mira en sus ejecuciones ante una defensa blanquiverde bien armada. A la contra, los locales respondieron con contundencia, aunque Samuel interceptó varios intentos de ir a más en el marcador.

Los anfitriones, rápidos en el saque, tomaron sus primeras rentas que llegaron hasta los tres goles de diferencia, hasta que los cántabros armaron su defensa para impedir esos cortos ataques con los que los pamploneses se encontraron más cómodos. Los de Reñones, por su parte, hicieron funcionar la conexión con Lon, bien defendido en unos minutos iniciales en los que fue imposible que le llegara ni un balón. También Dimitrievski y Valles aportaron sus tantos, al igual que Torriko, quien con sus eléctricas penetraciones sorprendió a un Bols muy concentrado en la portería local.

A pesar de recuperar parte del terreno perdido, la exclusión de Luis Pla, y con ella una nueva situación de inferioridad numérica, hizo que el Sinfín volviera a desinflarse ante la defensa del Anaitasuna, que recuperó un par de valiosos balones con los que estableció su ventaja al descanso de nuevo en los tres tantos (14-11).

Salió con ganas del vestuario Alberto Pla, autor de dos de los cuatro siguientes tantos de los suyos en el segundo periodo y quien llevó el peso anotador en estos primeros minutos, entre alguna que otra incursión de Lon y Valles. El mayor de la saga Pla coincidió en pista con su hermano menor, quien forzó una perdida de balón local que, sumada a un encontronazo posterior con el poste, permitió que los del Sinfín se colocasen a tan solo un gol de diferencia.

No se hizo esperar el tiempo muerto de Aniz y con ello, el Anaitasuna retomó su renta de tres arriba. Bols hizo desaparecer las opciones de remontada del cuadro cántabro en una tarde en la que apareció en los momentos precisos para cortar de raíz los avances de los hombres de negro. Aún así, Torriko lo intentó con dos acciones a la contra prácticamente idénticas de forma consecutiva y con otro tanto más desde los seis metros con el que remató un parcial de 0-3 él solo que ajustó el marcador de nuevo.

Faltó algo más de defensa, pues los verdes no dejaron pasar la ocasión de responder con acierto en ataque y mantener su dominio hasta el final, a pesar de los tantos de Solá y del central vasco, que devolvieron con sus acciones las esperanzas al banquillo visitante. Sin embargo, el último gol llegó tarde y no quedó más tiempo que para que el saque de centro local fuera directo a la grada y la bocina diese por definitivo el 28-27.

Contestar