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BM TORRELAVEGA 22 – BM LOS DÓLMENES 26

Publicado el 9 de diciembre de 2017

El líder frena en seco la racha de la escuadra naranja.

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Nico Colunga. Foto: Saúl Ceballos.

BM TORRELAVEGA: Murillo Santana, Pablo Salvarrey; Edu Fernández (3), Vicente Benito (2), Pepe Oliver (1), Saúl Campo (2), Genio González (1), Dalmau Huix (5), Sergio Rodríguez (2), Ramiro Merino (1), Marcos Dorado (), José Carlos Hernández (3), Alan Villalobos, Nico Colunga (2) y Alex Alonso.

CONSERVAS ALSUR LOS DÓLMENES: Francisco Maireles, Fernando Torres; Adrián Santamaría (2), Juan Ignacio Soto (4), José Manuel López, Luis Castro (2), Fernando Moreno, Guillermo de la Sierra (1), Francisco José Morales (), Cristóbal Ortega (2), Xavier Túa (4), Juan Manuel Cabrera (3) y Alberto Castro (7).

Parciales:

3 – 0, 4 – 3, 4 – 6, 5 -6, 6 – 7, 8 – 11 descanso.

11 – 14, 13 – 16, 14 – 19, 18 – 21, 19 – 23, 22 – 26 final.

Árbitros: Alejandro Hoz y Axel Riloba (CA Cantabria).

Dalmau Huix. Foto: BM Torrelavega.

Dalmau Huix. Foto: Saúl Ceballos.

Juan Herrería | El Balonmano Torrelavega despidió el año con una derrota justa en el Conservas Alsur Los Dólmenes. Los de Soto tuvieron la intensidad defensiva y la actitud necesaria para competir contra el líder de la categoría, pero adolecieron de la clarividencia ofensiva que es obligada en este tipo de encuentros. Un Fernando Maireles en estado de gracia se convirtió en el peor regalo de Navidad posible para los aficionados torrelaveguenses.

Con una defensa 5-1 y Nico Colunga como avanzado, los naranjas arrancaron extra motivados. Todos sabían lo que suponía el partido. También una grada que apretó desde el inicio. Pepe Oliver, corriendo la pista como un extremo, firmaba el 2-0 a la contra. Como un púgil arrinconado, Conservas Alsur Los Dólmenes solo podía repeler los golpes. Edu Fernández elevaba la renta, mientras los de Lorenzo Rico ni siquiera habían inquietado a Murillo Araújo. Únicamente un exclusión señalada a Nico Colunga privó a los cántabros de conseguir un rédito mayor. Con el avanzado fuera de juego, Conservas Alsur-Los Dólmenes regresó al partido. Juanma Cabrera, desde seis metros, hacía el 3-2.

Diego Soto había estudiado a la perfección a su adversario. Edu Fernández, muy activo en el primer cuarto de hora, trabajó de lo lindo para evitar que Alberto Castro sacase provecho de su corpulencia en seis metros. Sin embargo, los de Lorenzo Ruiz se encomendaron a su portero para igualar el tanteador. Maireles adivinó las intenciones de José Carlos Hernández en tres lanzamientos consecutivos y Castro firmó el empate a cuatro.

Con el cancerbero visitante convertido en una muralla, los andaluces encontraron a su pivote y así enfriaron la caldera que era el Vicente Trueba. Dos dianas seguidas de Cristóbal Ortega invertían la dinámica de un partido que respondía plenamente a las expectativas generadas. Para entonces, Maireles ya había detenido su segundo penalti de la tarde. El parcial era de 0-4 cuando Dalmau Huix devolvía al meta adversario la condición de mortal.

A pesar de los diez minutos de sequía ofensiva, los cántabros defendían con muchísima intensidad y su portero tocaba prácticamente todas las pelotas lanzadas por los andaluces. La segunda unidad naranja, con Sergio Rodríguez, Marcos Dorado y Saúl Campo, entró en pista con el tanteador igualado a seis. La segunda exclusión de Nico Colunga por un golpe involuntario sobre Adrián Santamaría obligó a Soto a situar a José Carlos Hernández como avanzado. Sin embargo, los principales problemas naranjas estaban en la otra parte de la pista. Los cántabros se estrellaban de forma sistemática contra una defensa 6-0 muy móvil y una portería realmente estelar. Con 6-8 en el electrónico, Soto detuvo el partido. Ninguno de sus centrales daba con la tecla para que el ataque fluyera y sin marcar goles es imposible competir. En los minutos finales, la exclusión de Juanma Cabrera abría una vía de agua en la zaga andaluza, pero los torrelaveguenses no fueron capaces de aprovecharla. Al descanso, 8-11.

En la primer acción de la segunda parte, un pelotazo en la cara mandó a Murillo Araújo al banquillo y trajo a la pista a Pablo Salvarrey. El portero atrapó un lanzamiento a bocajarro de Túa y Dalmau Huix aprovechó el regalo. Al BM Torrelavega le hacía falta que su primera línea produjera un poco más en ataque y Huix se encargó de marcar los dos primeros goles naranjas. Los de Soto elevaron el ritmo de todas sus acciones tratando de exigir más a un adversario con una rotación mucho más corta. José Carlos Hernández marcaba el 11-14 pero la situación no pintaba bien. Los torrelavegueneses pecaban de acelerados en muchos momentos y eso, ante el líder de la categoría, es conceder demasiado.

Tras el tiempo muerto de Soto, Genio González exhibió sus fundamentos para recortar distancias. Finta de pase y gol por abajo. Sin embargo, Conservas Alsur Los Dólmenes seguía a lo suyo. Los de Lorenzo Ruiz no se salieron del guión marcado y así mandaban con cierta suficiencia. Sobre todo porque el BM Torrelavega era una de cal y otra de arena. Infinitas pérdidas de balón y demasiadas concesiones en momentos puntuales. Nacho Soto marcaba por alto y Xavier Túa por bajo tras una contra. Era el 13-18.

Las luces de alarma naranjas brillaban con fuerza mientras el partido se iba tiñendo poco a poco de verde. Soto dio entrada a Marcos Dorado para defender 6-0, pero la variante no modificó ni un ápice el desarrollo el choque. Los enanos del BM Torrelavega crecían al mismo ritmo que la figura del Fernando Maireles. Con 14-20 en el marcador, los de casa protagonizaron un arranque de casta que se convirtió en dos goles consecutivos. Había esperanza pero era necesario maniobrar rápido y bien.

Cuando estaba con el agua al cuello, el equipo de casa apretó los dientes y fabricó un parcial de 4-1, gracias a los goles de Nico Colunga y Dalmau Huix. El tiempo muerto de Ruiz no se hizo esperar. Con 18-21 y un pabellón más implicado que nunca, los de Soto buscaron la remontada con todos los argumentos del mundo. Pero Maireles no estaba por la labor de dejar escapar los puntos. El meta desquició a todos los extremos locales.

A los de casa les hacía falta algo más que voluntad y entrega para disputar el partido. Les hacía falta una clarividencia ofensiva que no tenían. Así las cosas, el tramo final del choque no tuvo ni siquiera ese momento para creer en una remontada épica. Ésta vez, no hubo final de infarto ni emoción a raudales. Conservas Alsur Los Dólmenes apenas cometió errores y así se llevó el choque con justicia y tranquilidad.

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