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BM TORRELAVEGA 21 – AMENABAR ZKE 22

Publicado el 12 de mayo de 2018

Amarga derrota naranja para cerrar la temporada en el Vicente Trueba.

BM TORRELAVEGA: Murillo Santana, Pablo Salvarrey; Edu Fernández (7), Vicente Benito, Pepe Oliver (4), Saúl Campo, Genio González (4), Dalmau Huix, Sergio Rodríguez (1), Ramiro Merino, Antón Setién, Marcos Dorado (3), José Carlos Hernández, Alan Villalobos, Nicolai Colunga (2) y Álex Alonso.

AMENABAR ZKE: Julen de Carlos, Gorka Berredi; Ander Atorrasagasti (3), Mikel Martínez (2), Oihan Balenciaga (1), Markel Aizpitarte, Mikel Iraeta (1), Íñigo Etxaniz, Xabat Olaizola (4), Mikel Beristain (2), Josu Atorrasagasti, Mikel Amilibia, Eneko Goenaga (2), Andoni Zubeldia (4) y Jokin Jiménez (2).

Parciales:

0 – 2, 0 – 4, 0 – 9, 1 – 10, 3 – 11, 5 – 14 descanso.

9 – 15, 11 – 17, 11- 18, 14 – 18, 17 – 21, 21 – 22 final.

Árbitros Josep Millan y Jordi Quintanar (CA Cataluña).

Acción de Edu Fernández. Foto: Saúl Ceballos.

Acción de Edu Fernández. Foto: Saúl Ceballos.

El Balonmano Torrelavega enterró sus opciones de alcanzar la fase de ascenso a la ASOBAL en una primera parte para olvidar ante Amenabar Zarautz. A pesar de que el conjunto de Soto mejoró notablemente en el segundo acto, la reacción no alcanzó para recortar el amplio colchón de goles con el que los vascos se fueron al descanso.

Con mucha presencia de aficionados vascos en la grada del Trueba, el partido comenzó con dos paradas antológicas de Pablo Salvarrey. El meta cántabro fue el encargado de frenar la previsible salida en tromba de los visitantes. Además, bastaron tres lances puntuales para que los dos árbitros mostrasen su gatillo fácil con las tarjetas.

Fieles a su estilo, Amenabar comenzó apretando de lo lindo atrás y el BM Torrelavega se enredó en la trampa. Sobre todo porque los extremos estaban muy vigilados y por el centro resultaba imposible encontrar huecos para lanzar. Zubeldia establecía el 0-2. Ante la incapacidad anotadora de los cántabros, Soto no tardó en recomponer su escuadra ofensiva dando entrada a Nico Colunga. No obstante, el técnico leonés se vio obligado a solicitar un tiempo muerto cuando Goenaga batía a Salvarrey por segunda vez. Habían pasado 9 minutos y los naranjas no había probado a De Carlos.

Los torrelaveguenses estaban atascados. Ni siquiera una mano milagrosa de su portero sirvió para espolear a un equipo completamente atrapado en la emboscada de Amenabar Zarautz. Saúl Campo envío la pelota al poste completamente solo desde seis metros. Era el fiel reflejo de lo que pasaba en la pista. Soto no daba crédito. La afición local, tampoco. Con 0-8 llegó el segundo tiempo del técnico torrelaveguense. Amenabar Zarautz era una apisonadora y el BM Torrelavega no encontraba forma de regresar el choque. Sobre todo porque tenía un punto más de intensidad que los cántabros. Un lanzamiento de cadera de Nico Colunga con los suyos en inferioridad supuso el primer tanto naranja. Había pasado más de un cuarto de hora.

Lejos de suponer un estímulo, el gol del canterano fue un oasis en el desierto. En parte porque Julen de Carlos sacó un pie y dos manos que desbarataron tres acciones de gol cantado. Los naranjas estaban desesperados antes el espigado guardameta guipuzcoano. Con José Carlos Hernández anulado por marcaje individual, los cántabros sufrían más atacando que defendiendo.

El descanso debía servir para recomponer filas y salir con otra disposición en la segunda mitad. La empresa de remontar nueve goles a un equipo como Zarautz así lo requería. Genio González se cargó el equipo a la espalda y demostró que pasados los 40 se puede ser un magnífico jugador de balonmano. Marcó dos goles rápidos, provocó una exclusión y se permitió el lujo de transformar un penalti mirando hacia otro lado. Con la grada creyendo en la remontada y Amenabar lastrado por una doble inferioridad, el BM Torrelavega logró un parcial de 5-1 en menos de seis minutos. Lo suficiente para que el entrenador rival decidiese frenar la sangría con un tiempo muerto.

Con el veterano central del BM Torrelavega marcando los tiempos de los suyos, el equipo cuajó sus mejores minutos del partido. Genio González era un torrente de talento ante el que solo se puede aplaudir. Sin embargo, Amenabar Zarautz supo capear el vendaval y mantenerse a flote gracias a un Olaizola expeditivo en el lanzamiento.

La inspiración del lateral unida al goteo de intervenciones positivas del portero visitante permitían que los vascos dominasen el partido sin excesivos apuros. La renta foránea se bloqueó en seis y ni los cántabros lograban mermarla ni los guipuzcoanos incrementarla. Pepe Oliver fue el primero en quebrar esa diferencia anotando el 13-18. Quedaban 13 minutos y el BM Torrelavega no dejó de intentarlo hasta el final. Menos aún cuando Genio González se inventó un gol de espaldas a la portería que levantó a toda la grada del Trueba.

Balenciaga solicitó tiempo muerto y Olaizola se encargó de apagar un poco el ánimo de los locales. El lateral batía a Murillo Araújo y provocaba una exclusión en la acción posterior. Parecía la sentencia del choque pero el BM Torrelavega resurgió de la mano de Sergio Rodríguez. Dos cañonazos del “23” reanimaban los ánimos de un conjunto que se lanzó con todo a por la victoria.

A falta de 5:30 para el final, los árbitros, tremendamente discutidos por ambos equipos, se inventaron una tarjeta roja a Marcos Dorado que terminó por desquiciar a todos los presentes. Sin embargo, los locales sacaron a relucir su carácter para agarrarse al partido. Genio González recuperó dos pelotas magistrales que Edu Fernández mandó a las mallas. Con 18-21 y posesión local se produjo la jugada del partido. Los árbitros decretaron invasión en una acción en la que Pepe Oliver marcaba de vaselina. Mientras el pabellón celebraba el gol, Amenabar llevó rápidamente la pelota al otro área y marcó a placer ante la ausencia del portero.

Los minutos finales, con el BM Torrelavega presionando toda la pista, sirvieron para colocar en el marcador el definitivo 21-22 y certificar la permanencia de Amenabar Zarautz en la categoría una temporada más.

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