Por Ángel Neila Majada*
Antes de abordar el tema que anuncia el título de éste artículo, no puedo evitar referirme a la pertinaz injusticia que desde algunos medios de comunicación se viene cometiendo con el primer español del Tour: José María Javierre Rapún, natural de Jaca (Huesca), donde nació el 4 de febrero de 1888, tercer hijo de Justo Javierre Araguas y Orosia Rapún Pons. Lo que sigue es un breve resumen de la vida de éste épico aventurero y deportista.
Varias epidemias sucesivas de cólera y viruela diezmaron la población de la antigua capital de Aragón y Justo Javierre no logrará superar tanta miseria. Orosia, viuda y ahora con cinco hijos, habla con Miguel, su hijo mayor que tiene 14 años, y le dice que hay que buscarse una vida mejor. Corre el año 1892. La familia emprende viaje hacia el norte, atraviesan los Pirineos por Somport y se instalan en la población de Lescar, antigua capital del Bearn, región que durante algún tiempo formó parte de la corona de Aragón. Pasa el tiempo y en 1914 José María Javierre Rapún se alista en el batallón senegalés de la Legión Extranjera para ir a combatir a la I Guerra Mundial. Cae herido en el frente y por ello recibe la Legión de Honor, la Cruz de Guerra y, finalmente, la nacionalidad francesa. Un más que justo y merecido pago por defender al país que le había acogido, pero que no era el suyo. No hasta entonces.
Unos años antes, en 1909, José María había participado en la 7ª edición del Tour de Francia (en los anales del Tour aparece como francés y con el nombre afrancesado de Joseph Habierre), en la recién creada categoría de isolés (aislados), y no lo hizo nada mal, pues acabó en el puesto 17º de la clasificación general. También participó en el Tour de 1910 y logró un buen registro, puesto que finalizó 24º. En 1910 participó asimismo en la carrera francesa –aunque no pasó de la primera etapa- el bilbaíno Vicente Blanco, apodado el Cojo, defecto físico que no le impedía dar pedales.
Tuvo que pasar casi un siglo para que la revista belga Coups de Pedales (Pedaladas) descubriera y sacara a la luz que el primer español en disputar la Grand Boucle no fue Vicente Blanco, como hasta entonces se creía, sino José María Javierre (noticia que paralelamente iba a derribar otro mito del ciclismo como era que Jaime Janer y Victorino Otero fueron los primeros españoles en acabar un Tour, allá por 1924). Pero lo que son las cosas. Ha pasado más de una década desde que se realizara dicho descubrimiento y algunos cronistas deportivos todavía no se han enterado. Recientemente una fotografía de Vicente Blanco, acompañada por la (empecinada) noticia de que él fue el primer español que participó en la ronda ciclista gala, abarcaba toda una página de un amplio especial informativo sobre la historia del Tour.
Podrá parecer que no es trascendental y que no cambiará sustancialmente la vida a nadie saber o no quién fue el primer español en participar en la gran carrera ciclista francesa, pero convendrán conmigo que si ello supone algún honor, debe atribuírsele a quien verdaderamente le corresponde.
Todo lo anterior viene a ser una especie de entremés que de alguna manera enlaza con lo que viene a continuación, pues la vida de José María Javierre guarda algunas similitudes con la de Cipriano Elis de la Hoz, ya que los avatares de aquellos convulsos años de finales del siglo XIX y principios del XX dieron un inesperado giro a sus existencias vitales. Y si en el caso del primero todavía algunos le privan de un reconocimiento -tanto humano como deportivo- como el ya explicado, en el caso del segundo todavía está por divulgar en su verdadera dimensión. Confío que será por poco tiempo, pues Juan Osés, autor de una biografía sobre el malogrado ciclista cántabro de Cuena Alberto Fernández, está recopilando información con la que elaborar y publicar otra sobre Cipriano Elis.
Hace unos días recibí la llamada del torrelaveguense residente en Cádiz Vicente López de la Hidalga, hijo del ya difunto Ezequiel López González el Zapa, a quien los aficionados al ciclismo todavía recordarán por su incansable labor en beneficio y defensa del ciclismo, deporte que practicó en su juventud. En el pasado Vicente López me proporcionó valiosa información que incluí tanto en artículos publicados en prensa como en la biografía de Vicente Trueba; en éste libro me hago eco de Cipriano Elis, si bien de forma superficial. Ahora Vicente López venía a recordarme que Cipriano Elis todavía vivía y que tenía 102 años de edad. ¡Asombroso! –le espeté. Ciertamente el bueno de Vicente había encontrado dicha información en una web, pero que está sin actualizar, pues después me enteré que hace ya bastantes años que falleció.
Cipriano Elis de la Hoz nació en Muriedas (Camargo, Cantabria) un 26 de septiembre de 1907. Fue el benjamín de un total de quince hermanos. Era hijo de Mariano Elis Andrés y Rafaela de la Hoz Díaz, ambos naturales de Dueñas, localidad palentina de la que también eran naturales sus abuelos por ambas ramas. La venida al mundo de Cipriano en Muriedas es una curiosa historia. Sus padres abandonaron Dueñas y emigraron a Francia instalándose en Carcassonne, en el Languedoc, donde en la Edad Media el catarismo enraizó de tal forma que la Iglesia católica tuvo que inventar la Inquisición para acabar con “la herejía” de los bons homs. El matrimonio -y hemos de suponer que también su prole- vino a Cantabria a trabajar en el ferrocarril, y cuando Cipriano tenía tres años de edad la familia regresó a Carcassonne. No hay noticias de que Cipriano regresara, al menos de manera inmediata, a su pueblo natal, por lo que cabe pensar que se educó como un francés cualquiera, aunque tenía nacionalidad española. No obstante, he comprobado que la prensa deportiva española de la época le identifica mayoritariamente como “hispano-francés residente en Carcasona”, “corredor valenciano”, “notabilísimo routier palentino”, y muy rara vez “el corredor de Santander” o “santanderino”, gentilicio dado a los entonces naturales de la provincia de Santander, hoy Cantabria, su nombre histórico.
Foto promocional de Cipriano Elis (hacia 1933 y sobre una bicicleta de pista) dedicada a su amigo Ezequiel López. Cedida por Vicente López de la Hidalga.
Cipriano Elis (en Francia Cyprien Elys y también Ely Cyprien) ingresó en la Association Sportive Carcassonais de Carcassonne, ciudad en la que fue muy popular y querido, y allá por 1925 corrió sus primeras carreras como aficionado. Alternaba la ruta con la pista, aunque no le hacía ascos al ciclo-cross. En 1928 y con tan sólo 20 años de edad participó en el Tour de Francia -abandonó en la quinta etapa- formando parte de la selección regional francesa del Midi (de ésta región fue Cipriano nada menos que cinco veces consecutivas campeón en ruta, pista y ciclo-cross). No se ha podido comprobar si ya entonces tenía la nacionalidad francesa, aunque en los anales del Tour aparece como español dentro de aquél equipo regional compuesto por otros tres ciclistas franceses. Por consiguiente, Cipriano Elis es el primer ciclista cántabro que participó en un Tour de Francia, antecediendo por tanto a los hermanos José y Vicente Trueba, que lo hicieron en 1930. En el Tour de 1928 Cipriano coincidió con otro español –también emigrante en Francia- llamado Salvador Cardona, quien en el Tour del año siguiente corrió en la categoría de ases con licencia francesa del Ciclo-Club Béarnais de Pau quedando 4º clasificado en la general, ganando además una etapa, la 9ª entre Bayona y Luchon de 363 kilómetros (que tardó en recorrer 16 h. 31´ 57”), convirtiéndose por tanto en el primer español que consiguió una victoria de etapa en el Tour.
Hacia 1929 Cipriano contrajo matrimonio en Carcassonne con Felicidad Sánchez Atienza, que también era hija de emigrantes españoles naturales de Chera (Valencia). Fruto de éste matrimonio nació en Carcassonne, en 1930, María Luisa, a la que siguió Germán, nacido en Chera en 1945.
Foto de Cipriano Elis acompañado de una admiradora en Granada. Vuelta a España 1936. Cedida por Germán Elis Sánchez.
La cercanía de Carcassone a Cataluña influyó para que buena parte de la carrera deportiva de Cipriano se desarrollase en esta zona de España, así como en Baleares y la zona de Levante, siendo ésta última donde fijaría su residencia definitiva. No en vano disputó nada menos que doce ediciones de la Vuelta Ciclista a Cataluña entre 1931 y 1946, y en todas ellas cuajó buenas actuaciones, siendo querido y respetado tanto por la afición como por sus compañeros de pelotón, como así quedó plasmado en las crónicas de la época.
Los directivos de la Unión Velocipédica Española (UVE) también reconocieron su valía y entrega sobre la bicicleta. En 1935 no pudo participar en la I Vuelta Ciclista a España como hubiera sido su deseo, carrera en la tenía puestas muchas expectativas. No obstante y gracias a una meritoria actuación en la Vuelta a Cataluña, la UVE lo incluyó en la selección española que iba a disputar el Tour de Francia de aquel mismo año, junto con Vicente Trueba, Salvador Cardona, Federico Ezquerra, Mariano Cañardo, Emiliano Álvarez, Antonio Prior e Isidro Figueras, que a última hora ocupó la plaza de Fermín Trueba, quien enfermo no pudo viajar a Francia.
Aquel Tour de 1935 fue un auténtico desastre en lo que a organización se refiere, y varios corredores tuvieron que abandonar la carrera por causas ajenas a su voluntad: el ciclista del equipo francés Jules Merviel se llevó por delante un camión que estaba mal aparcado en una cerrada curva. El también francés Antonine Magne y el belga Gustave Danneeels fueron arroyados por sendos vehículos en el col de Telegraphe, teniendo que abandonar ambos con graves heridas. En ésta misma etapa el español de Sopuerta (Vizcaya) Francisco Cepeda el Negro, que corría como individual, fue arroyado por otro vehículo cuando descendía el col de Lautaret (aunque oficialmente se dijo que le reventó el tubular delantero y que en la caída se golpeó la cabeza contra una piedra), falleciendo tres días después en un hospital de Grenoble. Cipriano no se pudo sustraer a tan fatídica suerte, pues en la primera etapa quedó eliminado. Como en el caso de Cepeda (¿quién se acuerda hoy de él?), la versión oficial tampoco se ajustaba a la verdad, pues se dijo que sufrió una violenta caída, cuando parece ser que fue embestido por un vehículo seguidor de la carrera; Cipriano quedó tirado sin sentido en la cuneta un buen rato –cerca de media hora, según una de las crónicas de aquella etapa- y con un aparatoso desgarro en un codo. Aun así se subió de nuevo a la bicicleta y recorrió los casi 200 kilómetros que separaban Pontoise (donde se produjo el accidente) de Lille, pero cuando llegó a meta el control ya había cerrado hacía media hora. Grande fue su desconsuelo, aunque se desquitaría ganando en el mes de agosto el III G. P. Comminges (Saint Gaudens, Francia), donde realizó una sensacional ascensión al col d´Aspet imponiéndose finalmente al un joven italiano de Sossano llamado Antonio Bertola, quien al año siguiente ganaría dos etapas de la Vuelta a España.
Para febrero de 1936 Cipriano ya reside en Chera (Valencia), pueblo natal de su esposa, y participa en la II Vuelta Ciclista a España donde realiza un digno papel. Tras la Guerra Civil española volvió a competir con regularidad y cosechó un meritorio 5º puesto en la Vuelta a España de 1942 (mejorando así el 12º puesto conseguido en 1936), año en el ganó, entre otros triunfos, la I Vuelta Ciclista a Gerona y la clásica Sevilla-Cádiz-Sevilla.
Su decadencia deportiva comenzaría en 1943, año en el que sufrió un grave accidente en la séptima etapa de la Vuelta Ciclista a Cataluña: iba segundo en la clasificación general y cuando descendía el collado de Santigosa, cerca de Olot, chocó contra un vehículo que venía en sentido contrario. Cipriano se lastimó una rodilla y se rompió la clavícula izquierda. A pesar de que se temía que no pudiera retomar la práctica del ciclismo, todavía se mantuvo tres temporadas más en el candelero.
En 1944 fue uno de los ciclistas españoles que más pruebas disputó, lo que le hizo merecedor del “Trofeo Constancia” creado por el Club Ciclista Manresano, quien a través de sus representantes declaró que “además de adaptarse tal determinación a las normas del club, cumple una deuda del ciclismo nacional para con dicho corredor”.
También disputó muchas carreras en 1945, especialmente en pista, proclamándose subcampeón de España en ruta por regiones –representando a la Federación Valenciana- formando equipo con Bernardo Ruiz y Vicente Miró.
En 1946 y con 39 años de edad Cipriano dijo definitivamente adiós a la práctica del deporte de los pedales. A partir de entonces se ganó la vida como chofer en la línea de autobuses Chera-Requena. Pero no se desvinculó totalmente del mundillo ciclista, pues fue mentor, entre otros, del ya citado Bernardo Ruiz, vencedor de la Vuelta a España de 1948 y el primer español que hizo podio en el Tour de Francia, en 1952. Bernardo Ruiz también ganó la edición de las bodas de plata de Vuelta a Cataluña de 1945 (quince etapas) y nos recuerda que fue en gran medida gracias a la veteranía de Cipriano Elis. Otros ciclistas también contaron en sus inicios deportivos con el apoyo de Elis, como fue el caso de Cipriano San Agustín Lucas, del que luego se supo que era su hijo natural, aunque no llegaría a alcanzar la popularidad del padre.
Foto en la que aparece Cipriano Elis (1º por la izda.) junto a Bernardo Ruiz (centro). Vuelta a Cataluña 1945. Cedida por Germán Elis Sánchez.
Cipriano Elis de la Hoz falleció en Chera a consecuencia de un cáncer de estómago el 14 de enero de 1984. Su hija María Luisa ya ha fallecido y en Chera vive su hijo Germán.
Quiero terminar con el extracto de un artículo titulado “Cipriano Elys es un ejemplo de voluntad único en el ciclismo” y que está firmado por el periodista J. M. Pintó; fue publicado por El Mundo Deportivo el 30 de noviembre de 1944. Y cito: “Modelo de caballero y deportista, no le recordamos a Elys ninguna sanción. Su probado concepto del deporte ha hecho que nunca tuviera que acusar ni la más ligera amonestación de las esferas gubernativas del ciclismo. Esto es el corredor valenciano (sic): Un ejemplo de modestia y voluntad y un deportista completo”.
Ciertamente, así fue Cipriano Elis de la Hoz, cántabro de Muriedas, un hombre honrado y un deportista ejemplar.
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(*) Ángel Neila Majada, es miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores y socio fundador de la Sociedad Amigos de Vicente Trueba y del Ciclismo Cántabro, constituida en el año 2005 con motivo del centenario del nacimiento de Vicente Trueba. Es autor de Vicente Trueba Pérez, “la Pulga de Torrelavega”: Biciografía de un ciclista legendario.
















17 de Agosto de 2010 a las 11:57
Me ha gustado.
17 de Agosto de 2010 a las 20:19
Enhorabuena, Angel, por tu estupendo artículo en el que ofreces datos poco conocidos para los aficionados al ciclismo y de su historia. En estos días he releído tu espléndido libro sobre la vida de Vicente Trueba que aconsejo a cualquier aficionado al deporte, por supuesto al ciclismo, e incluso a la aventura.
17 de Agosto de 2010 a las 21:40
Soy el hijo del mencionado ciclista y el articulo me parece muy bueno,espero que estos ciclistas no queden en el olvido.
18 de Agosto de 2010 a las 10:06
ENHORABUENA AL AUTOR Y A LA PAGINA POR ESTE ARTICULO TAN INSTRUCTIVO Y DE COMO SE DEBE RECUPERAR Y RECONOCER A AQUELLOS CICLISTAS DE ANTAÑO,MUCHOS DE ELLOS METIDOS EN EL SACO DEL OLVIDO. ME HA SORPRENDIDO GRATAMENTE.TIENE RAZON EL AUTOR CUANDO SE PREGUNTA QUIEN SE ACUERDA HOY DE PAQUILLO CEPEDA,PIONERO DEL CICLISMO EN ESPAÑA AUNQUE NO LLEGO A SER UN CAMPEON. MUCHO HABLAR DE TOM SIMPSON, QUE IBA HASTA LA CORONILLA DE… Y NADA DE ESTE CICLISTA QUE DEFENDIO LOS COLORES DEL EQUIPO NACIONAL.
18 de Agosto de 2010 a las 10:25
notable ejercicio de justicia.
que cunda el ejemplo y veamos homenajeados a algun que otro olvidado.
18 de Agosto de 2010 a las 23:59
Había oido hablar de Elis, pero no sabía que fuese tan popular en su tiempo y tan poco conocido en Cantabria. Buen artículo y que cunda el ejmeplo.
21 de Agosto de 2010 a las 15:41
No tenía ni idea de la existencia de Jose Mª Javierre, pero como jaqúes y ciclista, me honra.
Enhorabuena por el artículo.
22 de Agosto de 2010 a las 11:07
Sí, amigo Luis. Cipriano Elis fue muy querido y admirado. Y para muestra un botón (recopilado por Juan Osés, quien seguramente lo incluirá en su biografía dobre éste ciclista):
CIRCUITO DE CARCASSONE: ATRAPADO POR LA MULTITUD
15 de julio 1934. Primera etapa. Gana el suizo Paul Egli, joven profesional de quien nadie había hablado como favorito, y eso que toma la salida 5 minutos más tarde que los demás. Pronto se marchan Cardona, Prior y Angel Bertola. Les sigue un grupo con Elis, Pierre Magne, el hermano menor de Antonin, Simoni y otros muy activos, y acaban alcanzándoles. En la subida de Saint Sabine se fracciona el pelotón en varias bandas. Tres belgas poco acreditados coronan en cabeza. Estos son aventajados en el descenso y se colocan delante por este orden Moineau, Elis, Bachero y cuatro hombres más. Entretanto se rezagan Prior, Cardona y Egli. En la siguiente subida se adelantan Minardi y Egli. A mitad de la rampa demarran con verdadera furia Elis y Gimeno y aventajan a los dos fugados. Los dos españoles van ampliando más y más su diferencia, coronando en primera posición Elis con una ventaja de unos 200 metros sobre el catalán. En la bajada hacia Carcassonne, Elis aligera su marcha de forma desesperada ante las ovaciones de miles de aficionados. Fatídicamente, pincha a 5 kilómetros del término de la prueba. Repara con mucho apresuramiento y reanuda la marcha solo, entrando en la ciudad en primer lugar. El público asistente, en realidad sus vecinos, desvarían con él, le ofrecen flores, le besan, le abrazan, le entretienen. Mientras tanto llega el pelotón y le saca 500 metros de delantera antes de que pueda reaccionar. Después, hasta la meta, se libra una fiera batalla, venciendo definitivamente Fayolle, con escasa diferencia sobre Bulla y algunos segundos más sobre Bachero. Elis en el puesto 20º con Pierre Magne, Intzegaray y Minardi a más de 10 minutos.
23 de Octubre de 2010 a las 16:27
Este miercoles tengo cita con el Sr. Duque, Excmo. Alcalde de Muriedas para informarle de la magnifica investigación De mi amigo Angel Neila y concretar un Homenaje a Cipriano Elis. la ciudad de Muriedas y Angel Neila.
Nuestro deber de cántabro es de poner en exerga los ciclistas cántabros y valorar sus hazañas.
También es un deber de restablecer los hechos del pasado con el fin que no se los acaparen otros como lo ha sido el caso con José Mª Javierre quien fué, ecepto eror o omisuón, que corrio y termino el Tour en 1909 y no Blanco “el cojo” quien abandono en la primera etapa en 1910. Tenía su merito pro llego después de Javierre.
23 de Octubre de 2010 a las 16:42
Me ha gustado mucho tu artículo.
Recomiendo a todos realizar una visita al museo sobre el ciclismo,en el Pabellón Vicente Trueba;en Torrelavega.
Cuando fuí,la persona que cuidaba el local me fue comentando las fotos y objetos que había expuestos.Se portó de un modo inmejorable conmigo.
El ciclismo de aquella época era de titanes.
19 de Marzo de 2011 a las 14:04
EL JUEVES 24 DE MARZO DE 2011 SE RENDIRÁ UN EMOTIVO HOMENAJE PÓSTUMO A CIPRIANO ELIS DE LA HOZ EN EL TRANSCURSO DE LA GALA DEL DEPORTE DE CAMARGO, MUNICIPIO DEL CUAL ERA NATURAL ELIS. EL DESENCADENANTE DE DICHO HOMENAJE HA SIDO PRECISAMENTE ESTE ARTÍCULO PUBLICADO POR CONTRAMETA Y FIRMADO POR ÁNGEL NEILA MAJADA, SEGUIDO DE LA ACCIÓN DE LA ASOCIACIÓN AMIGOS DE VICENTE TRUEBA Y DEL CICLISMO CÁNTABRO, QUIEN A RAÍZ DEL DESCUBRIMIENTO DE ÁNGEL NEILA PROPUSO QUE SE REALIZASE UN RECONOCIMIENTO AL PRIMER CÁNTABRO QUE DISPUTÓ LA CARRERA POR ETAPAS POR ANTONOMASIA: EL TOUR DE FRANCIA. ESO ES DAR EJEMPLO.
19 de Marzo de 2011 a las 14:08
POR CIERTO, ESTARÁ PRESENTE EL HIJO DE CIPRIANO ELIS, GERMÁN, EL CUAL SE DESPLAZARÁ DESDE CHERA A CANTABRIA PARA RECOGER EL TRIBUTO QUE SE LE RENDIRÁ A SU PADRE. UN 10 TAMBIÉN PARA EL AYUNTAMIENTO DE CAMARGO.